En el número 11 de la revista Triadae Magazine puedes leer la entrevista que realicé a la artista plástica Yolanda Tabanera. Puedes leela también en esta segunda entrada que le dedico en Autismos Automáticos:

¿Qué relación tienes con la artesanía y con la tradición? ¿Ahora que la tecnología todo lo invade y desplaza, qué sentido tiene para ti utilizar los materiales y las técnicas tradicionales?

En tu pregunta vinculas artesanía y tradición casi como si la primera fuera la materialización de la segunda. No me considero una artista tradicional. Ciertas técnicas artesanales que me atraen se han ido convirtiendo en herramientas de mi trabajo de una manera natural y no planeada. En el caso del esparto recuerdo que ya en mis viajes con mis padres al Sur en la infancia y adolescencia me gustaba el material y más aun los objetos colgados en casas abandonadas, restos de objetos que en esos lugares cobraban una presencia mágica. Años después cuando empecé a trabajar con objetos utilicé el esparto para hacer formas de mayor tamaño, ligeras y flexibles hasta ir desarrollando una técnica y lenguaje muy personales que he utilizado hasta hoy.

Otro caso algo diferente sería el del vidrio. En una instalación que hice en el 2002 en el Horno de la Ciudadela de Pamplona, pensé en una forma que reproducía el átomo del oro en una alusión indirecta al proceso alquímico y para la que necesitaba bolas de vidrio soplado. Para ello contacté con una cooperativa cerca de Barcelona con la que he estado trabajando durante años desarrollando muchas obras en vidrio. Esta cooperativa no era sin embargo un taller artesanal, sino una empresa industrial.
No me planteo el uso de técnicas artesanales en mi trabajo y a veces imagino piezas con técnicas más tecnológicas. Sin embargo, si es verdad que el proceso físico y manual en mi trabajo me resulta adecuado a una dimensión que me vincula con mi naturaleza humana.

¿Relacionarías la tradición con lo ancestral y la liturgia? ¿Buscas en la tradición una espiritualidad que tiende a desaparecer? ¿Es la artesanía y sus materiales y técnicas un medio para contactar con lo ancestral?

Yo conecto lo ancestral y litúrgico con un pensamiento atávico y me interesan respuestas universales y atemporales a las relaciones del hombre con lo desconocido. Lo ancestral es inmaterial y este pensamiento “mítico” se expresa objetualmente de muchas maneras, no solo artesanalmente. No busco espiritualidad en la tradición que yo relaciono con una convención de usos y costumbres sociales que definen una comunidad y que no me interesan. Sin embargo, sí me interesa el arte primitivo y otras manifestaciones artísticas al margen del eje cultural convencional que conectan con este pensamiento ancestral.

¿Qué papel jugaría lo onírico en el proceso de realización de tu obra? ¿Es más acertado llamarlo intuición primigenia, trabajo con las entrañas que utilizar la palabra onírico?

Mi trabajo surge de una búsqueda de visiones interiores que enlazan con todo lo que contiene tu pregunta. Por un lado, lo onírico en su sentido más literal de los sueños que son fuente rica de imágenes e intuiciones. Por otro lado, la inmersión en un espacio interior en una mezcla de visión anatómica y sutil se relaciona con las entrañas.  Esa inmersión me hace sentir la conexión con algo más grande que yo misma, más antiguo, la intuición primigenia que mencionas.

¿Es un espacio onírico de raíz surrealista que trabaja con tu subconsciente?

No puedo negar que me encanta el surrealismo, la posibilidad de utilizar esas capas de la mente tan desconocidas, de indagar en ellas y materializarlas fue un paso enorme en la expresión artística. Soy heredera del surrealismo y trabajo mucho con los sueños. De hecho, tengo un proyecto de “Piezas soñadas” ya que a menudo sueño con objetos con una gran claridad, objetos que aparecen en situaciones enigmáticas, en paisajes, paredes, bajo el agua. He dibujado varios de ellos y me gustaría realizarlos.

¿Te considerarías un demiurgo, una chamana que materializa un pasado que no existió pero que podía haber sido? ¿Crear, para ti, es una necesidad orgánica, primaria?

Ni demiurgo, ni chamana. Mas bien humana que ha elegido la creación para orientarse en el breve tiempo de la vida, ni siquiera intentando responder preguntas, buscando incluso las preguntas. Pero por supuesto que me identifico en algunas ocasiones con el chamán como “maestro del caos” usando el título de la gran exposición producida por el museo Quai Branly de Paris que pude ver en Caixaforum de hace un par de años. El artista como el chamán se coloca en una posición de catalizador de la extrañeza, del miedo, de la fragilidad ante el enigma del Universo, de lo físico, de la enfermedad, de la muerte y al actuar o realizar ordena de algún modo y mínimamente el caos de la vida.

Crear para mí es una necesidad orgánica y casi terapéutica. Es mi manera de meditar, de jugar, de enloquecer para armonizar.

¿Necesitas anclarte en algunas ideas básicas a la hora de crear o por el contrario te dejas llevar? ¿Planificas tus obras? ¿Hasta qué punto?

He escrito hace poco un texto describiendo mi proceso de trabajo:

Trabajar desde el caos, un caos incómodo, desesperante y pleno. Repasar en un vuelo imposible todas las imágenes y los objetos que me emocionan y revelan en un ejercicio de memoria agotador y bello. Tanto como la constante necesidad de orientarse, de verse a sí mismo, o al menos fragmentos de sí para luego jugar a que hable el material y a burlarse de los planes y proyectos. Sentir al mismo tiempo la potencia del visionario, la claridad fugaz dentro de la negrura y la impotencia de poder materializar tan sólo mínimos fragmentos de lo vislumbrado.

¿A la hora de crear necesitas olvidar lo aprendido, lo sabido, vaciarte de alguna manera? ¿Si es así, como lo consigues, si es que es posible?

Mi trabajo de taller comienza con un repaso intenso a dibujos, ideas, imágenes, visiones para llegar a un estado de mucha intensidad y plenitud. Partiendo de ahí, comienzo con el trabajo manual, dibujando, cosiendo, modelando, pintando, incluso simplemente ordenando o limpiando el estudio y desde este hacer comienza el proceso creativo.

¿Pretendes materializar, objetualizar las preguntas esenciales del ser humano, las que todos, si somos honestos con nosotros mismos, nos hacemos?

Curiosamente hasta hace poco tiempo creía que mi obra como yo misma buscaba respuestas a esas preguntas esenciales que sugieres en tu pregunta. Vida, muerte, cuerpo, trascendencia. Sin embargo, hoy ni siquiera sabría formularlas, es decir que no reconozco esas preguntas. Mi indagación es más profunda, más amplia y ya no hay preguntas ni respuestas. El arte hace posible una ampliación de la realidad, ensancha los límites y se atreve a dar forma a lo desconocido acompañando la existencia y enriqueciéndola. De esa manera se distancia de la filosofía y la religión que sí plantean preguntas y respuestas a cuestiones esenciales del ser humano.

¿Es el arte un acto comunicable? ¿Puedes, quieres y consigues hacerlo con tus obras? ¿Crees que el arte ha dejado de ser algo íntimo para convertirse también en un espectáculo?

El arte es definitivamente un acto comunicable, es una expresión, es decir surge de uno y se dirige hacia fuera estimulando una respuesta o reacción.

No quiero gustar, pero trabajando desde un espacio muy íntimo sí pretendo conmover y transformar, conmover estéticamente con una identificación a nivel profundo. No creo que el arte haya sido nunca nada íntimo, el momento creativo y los contenidos puede ser íntimos pero su materialización los expone a los demás.

Según las épocas, el arte ha sido un territorio de expresión más o menos libre pero siempre orientado hacia lo público. Hoy en día el espectáculo alrededor del arte quizás sea más mercantilización y marketing que espectáculo ¿Cómo sería un espectáculo de lo íntimo en el arte? Es una cuestión que me interesa y de la cual me ocupo actualmente