CUT UP DESDE LA INTERZONA:

Escucha, observa, huele, siente a través de tu máquina blanda cómo el lenguaje ocupa todo el territorio y cómo, inevitablemente, te pones enfermo. Todo tiene un sistema nervioso, una sintaxis. Todo tiene una estructura y una piel. Aniquila entonces esa piel, arráncatela a tiras para ver el lenguaje deslizándose por tu interior.

Es muy probable que el verdadero origen de lo que denominamos hombre moderno sea la palabra, y que el verbo se hiciera carne y habitara entre nosotros como un ser invisible y cauto. Solo en la Interzona es posible entrenarse para verlo claramente, para vislumbrarlo. Solo en este territorio intersticial, donde el relato se diluye en una infinidad de fuentes, donde se desmiembran sus referencias y se desplaza el tiempo, los anticueros de la vacuna asémica actúan sobre el lenguje normalizando el metabolismo humano y regulando el riego sanguíneo. De pronto estas unidades de palabra e imagen pueden ser activadas biológicamente para pensar en bloques asociativos en lugar de palabras y alejarse de la forma lineal de concebir el tiempo.

Ahora, y gracias al Doctor Benway, ya sabemos que las palabras son un artefacto obsoleto y caduco, que no se refieren a nada en concreto, que son signos vacíos, sin contenido, pura forma alienígena dispuesta a alimentarse de significados para tomar de nuevo el control de nuestro cuerpo.

Ahora, y gracias al Doctor Benway, poseemos esta nueva vacuna asémica que, desde la Interzona, puede convertirnos en unos seres más allá del lenguaje, en unas entidades poslinguísticas.