Un espacio de Rita Cooper que coordinan Pepa Busqué y Ferran Destemple

Autor: Rita Página 1 de 14

Una cruz en Júpiter.

Entre la espada y la pared; entre el escrito y la traducción; entre el original y la copia un signo elemental, una conjunción de contrarios: una cruz. Una cruz es una figura geométrica que consiste en dos líneas o barras que se entrecruzan en ángulo recto, de tal forma que quedan divididas por la mitad. La cruz es la antítesis de la serpiente Ouroboros, que se devora a sí misma y que simboliza el esfuerzo inútil, el eterno retorno y en un sentido más general, el tiempo y la continuidad de la vida.

Hay una relación estrecha entre la cruz y la espada, puesto que ambas se esgrimen contra el monstruo primordial representado por el círculo. La espada impacta en el escudo. “Igual prefieres poner orden y reestablecer el norte, el sur, el este y el oeste”. Desde su aparición habitualmente ha representado los cuatro elementos, aire, tierra, fuego y agua. La cruz se interpreta como una inversión del árbol paradisíaco, como un eje del mundo situado en el centro místico del cosmos. Una cruz entre la espada y el círculo, una encrucijada que une el anverso y el reverso. “Hasta sus más feroces enemigos reconocen que no posee un estado definido, sino muchos y simultáneamente. Hasta sus más feroces enemigos están de acuerdo en combatir en una zona de inversión simbólica”.

Te encuentras rodeado de incertidumbres, esperando que se produzca un cambio trascendental de dirección, una modificación del escenario: “Vamos a morir todos, pero vamos a resucitar en Júpiter”. Desplazas determinadas dinámicas a otros espacios, pero como algo ajeno y extraño, una alucinación que intenta con todas sus fuerzas capturarte. “Ayer encontré otra de esas placas. La inscripción decía prácticamente lo mismo, que una vez muertos resucitaremos en Júpiter. La placa estaba enganchada con alquitrán sobre el asfalto de la carretera comarcal C-53”. Un ser humano dividido en alma y cuerpo no es un hecho probado, ni tan solo una experiencia. Nadie ha conocido, que yo sepa, un alma humana sin cuerpo.

Sin duda, ahora la cruz y la espada son activos plenamente corporativos. Solo se constituyen completamente en el sistema neoliberal del libremercado. Son símbolos transmutables, alquímicos que confirman nuestra reciente creencia en que ningún mapa es totalmente seguro, en que el alma y el cuerpo ya no nos pertenecen. El escudo protege nuestra débil naturaleza de los artificios y las dudas provocadas por el lenguaje y está siempre atento a recibir las vagas instrucciones escritas en las perdidas placas Toynbee que todos nosotros podemos observar en las olvidadas carreteras secundarias que nos circundan y que nos advierten de nuestra próxima resurrección.

Este texto se publicó en el Fanzine Sinnombre #1 que editó Proyecto Genoma Poético.

a-z.

Poema/gif realizado en colaboración con el artista Jürgen O. Olbrich, a partir de otro de sus «WordWorks».

Antonio Orihuela

Intraducir o así

Intraducciones #1

Ni escribir, ni dejar de hacerlo. Leer y no entender del todo lo que se está leyendo. Entender que lo que se escribe ha estado escrito ya antes. Escribir solo como resultado de una detonación, como acto reflejo, como si se tratara de un resorte. Detonar entre las palabras de otros, entre sus pensamientos, entre su escritura. Pensar que nunca comprendemos bien al otro y que uno no es nunca bien comprendido. Comprender que solo de esta forma uno se puede expresar. Expresar lo que no se acaba de entender, lo que no se ha leído correctamente, lo que se ha pensado erróneamente, lo que no se puede escribir objetivamente. Leer y escribir son parte de una misma cosa. Intraducir es el resultada de la imposibilidad de leer y de escribir como si de un hecho científico se tratara. Intraducir es el resultado del malentendido, del plagio y también de la deriva del pensamiento, de esa subjetividad que nunca nos abandona. Intraducir no es ni leer, ni escribir, es hacerlo a la vez, simultáneamente.

Justificación del tiraje: Esta edición de intraducciones consta de, únicamente, 4 ejemplates. Dos de elllos son para el detonante de estos versos, Antonio Orihuela, y los otros dos son para el plagiador y receptor de las explosiones. Todas las imágenes y textos nacen del intercambio de material entre Antonio y Ferran y están basados en la apropiación, el cortra y pega y los cut-up y las superposiciones. Los azares objetivos, como no, juegan también su propio papel en esta historia.

Intraducciones #2

Estas nuevas intraducciones continúan con el ir y venir de las palabras, de las frases, de las intrepretaciones y de los malentendidos.

Intraducir se aleja de la traducción y se acerca a la esfera de la imposibilidad, de la incomprensión, del deseo y de la voluntad de creación. Intraducir necesita de un estímulo, de un detonante, de un percutor. Intraducir precisa, como mínimo, de dos generadores de lenguaje. El segundo depende del primero, Ferran depende de los textos de Antonio, pero no puede de ninguna manera entenderlos completamente, no puede meterse en la piel del otro para comprender en toda su dimensión el texto ajeno. Por todo ello, intraduce. Paradójicamente, la imposibilidad de comprensión hacia el otro resulta estimulante, generadores también de lenguaje.

Estos nuevos textos, escritos en dos idiomas distintos, solo existen en su complementariedad y, aunque pueden ser autónomos, juntos son mas que la suma de sus partes.

Justificación del tiraje:

Este trabajo se ha desarrollado en el otoño-invierno del año 2019 y consta de 22 intraducciones. Los textos y dibujos se han impreso digitalmente. La estampación de las franjas de color se ha realizado con bloques de maderas entintados y estampados en un tórculo y la portada con serigrafía. Todas estas intraducciones se han recopilado en un pequeño estuche de papel de 300 gr. hecho a mano.

Esta es una edición no venal, realizado por y para los autores y consta únicamente de dos ejemplares, uno para cada uno de sus creadores.

Proyecto «NO»

NO es, en un primer momento, una novela escrita por Juan Patiño Torres que fue publicada en 1968. NO es, en un segundo momento, una novela escrita por Antonio Orihuela que fue publicada en 2019. NO es, en un tercer estado, una destilación de las dos anteriores.

Juan Patiño Torres fue un maestro de escuela que nació a principios del siglo XX en el Municipio de Miguel Estaban (Toledo) y que falleció en 1984. Patiño Torres escribió algunos libros de entre los que destaca NO. Este libro es una novela moralizante que pretende reafirmar a la juventud española en sus convicciones católicas y cristianas para alejarlas del consumismo moderno que se desarrolla en los años 60. Evidentemente, la novela fue un fracaso y cayó en el olvido.

Antonio Orihuela recupera esa novela de título expresivo y la borra, la ignora, la invisibiliza, dejando en su sitio todos los NOES escritos. En su novela, Orihuela, únicamente conserva ese adverbio de negación en el lugar y la página que corresponde. Elimina todo rastro moralizante, toda historia, toda narración, para centrarse en el hecho, en la acción de negarse. El autor nos dice: “ y acaso sea ese NO lo único perdurable hoy de toda su novela, porque decir NO sigue siendo no solo lo más difícil, el gesto revolucionario por excelencia, sino porque, a estas alturas, decir NO empieza a ser una cuestión de vida o muerta pra los que habitamos este planeta” …

Poema de Antonio Orihuela y Ferran Destemple sobre la metanovela del primero, que está basada en la de Juan Patiño Torres .

Un día recibo un paquete en mi buzón con el remite de Antonio. Además de una carta, el paquete contenía su novela. Intenté en un primer momento (este juego que nos traemos de Intraducir de aquí para allá y de allá para aquí) reescribir la novela, jugar con su contenido, pero este es tan lacónico, sintético y concreto que pronto desistí de hacerlo. En las Intraducciones, el elemento fundamental es el semántico. En este caso esa opoción estaba descartada, no había contenido en el que derivar. Me centré, entonces, en la forma. Quizá comprimiendo toda la novela en una sola página pudiera sacar todo el jugo a su obra. Y dicho y hecho. Aquí está el resultado: una tarjeta postal con el mismo tamaño en alto y ancho que la novela, en la que en el anverso se puede ver esa compresión; y en el reverso una pequeña explicación y un espacio para enviarla por correo postal. También hemos realizado un poster con la misma imagen.

Acabaremos este texto con unas palabras del poeta de Moguer que encontramos en la introducción de su novela: “Cada vez que decimos NO frente a todo lo que nos divide y nos ciega, avanzamos hacia un humanismo liberado de la locura de la razón insturmental”.

Asemia en tres dimensiones

Claudin A. Punk (Claudio Molina) se describe como artista visual, investigador de arte, profesor, padre orgulloso, melomaníaco, bon vivant y rockero y sé de buena tinta que lleva tiempo investigando sobre las relaciones y los límites entre dibujo y escritura y sé también, que al igual que yo también se pregunta: ¿Dónde empieza un dibujo y dónde acaba una escritura? ¿Si un icono es un dibujo con contenido semántico no será entonces también una escritura? ¿Si prescindimos del contenido semático de la escritura no nos quedará un hermoso dibujo?

Este territorio híbrido entre dibujo y escritura sin contenido semántico explícito se ha denominado comúnmente como asémico o asemántico. En un primer momento puede parecer un oxímoron, pues una escritura que no dice nada parece que no lo sea, pero como dice Roland Barthes en relación a las escrituras de la artista argentina Mirtha Dermisache «Usted ha sabido producir un cierto número de formas, ni figurativas ni abstractas, pero que se podrían nombrar bajo el término de “escrituras ilegibles” –lo que significa proponer a sus lectores, no mensajes y ni siquiera formas contingentes de la expresión, sino la idea, la esencia de la escritura”

Claudio nos propone ahora una serie de escrituras asémicas, o de dibujos letristas que se desarrollan en tres dimensiones. Puedes ver más trabajos suyos en este enlace.

Elapsed time…

Este es el tercer fanzine del proyecto «Cinefán» que se centra en el conflicto que hemos establecido con el tiempo cronológico. Para este número hemos creado un póster exclusivo, que no está a la venta. Esperamos para el próximo número ofrecer también la banda sonora.

De «Elapsed time» hemos realizado una primera edición de cien ejemplares en blanco y negro sobre papel satinado de 100 gr. Su tamaño es el habitual de la serie, DIN-A 5 y su precio, que también es el habitual, de 6€.

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