Un espacio de Rita Cooper que coordinan Pepa Busqué y Ferran Destemple

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Pere Sousa. 1ª parte

«En el Arte Postal la obra es un elemento secundario, el medio es el mensaje, el medio es la “cosa”»

CRONOLOGÍA E INTERESES DIVERSOS.

Pere Sousa nació en Lleida, en el año 1955. Cursó estudios de escultura en la facultad de Bellas Artes de Barcelona, pero los abandonó al poco de comenzar para dedicarse al arte postal. Fundó en la década de los noventa la publicación sobre arte postal P.O.BOX, que fue un referente esencial. Creó también, en esa década, la Factoría Merz Mail con la intención de ejercer el activismo cultural y promover y difundir encuentros de poesía experimental, exposiciones de arte postal y ediciones facsímiles de publicaciones de las vanguardias históricas. Asimismo, ha impartido seminarios sobre poesía fonética en las Universidades de Tarragona, Cantabria, País Vasco y Granada. Podéis visitar la web Merz Mail y ver documentados gran parte del trabajo que ha venido desarrollando desde entonces hasta la actualidad.

De entre todo ello hay, sin embargo, un aspecto en su obra que me ha interesado especialmente, por el que me he sentido atraído y en el cual voy a intentar incidir. Este aspecto se refiere a las publicaciones que ha ido realizando durante todos estos años. Sousa, editor incansable, se ha sumergido en el mundo del papel, de las impresiones, de la investigación y de la fotografía, con el ánimo de difundir todas aquellas ideas o propuestas que cree que proporcionan al arte contemporáneo algo más que simples objetos con los que comerciar. Ha difundido todas esas ideas pero con un espíritu creativo y juguetón que lo alejan del academicismo y lo acercan a su estimado mundo Dada.

Su producción editorial siempre ha estado basada en el “hazlo tú mismo”, en la sencillez y en el gusto y ha optado, la mayoría de las veces, por un formato íntimo y de fácil distribución. Si ordeno su producción editorial cronológicamente puede distinguir dos claros períodos que están separados, por lo que me atrevería a llamar, “falla o herida conceptual”. El primero de ellos abarca desde la primavera del año 1994 hasta el año 1999, víspera de la Huelga de Arte, en los que publicó los cuarenta y dos números de “P.O. BOX”. Esta revista estaba dedicada al estudio y difusión de algunos comportamientos artísticos alejados de los paradigmas habituales, especialmente el mail art, la poesía experimental y la performance.

También incluía artículos sobre los sellos de goma y el art-stamp, el copy-art, la problemática del copyright y los derechos de autor, el fax-art y un apartado central que era versaba sobre las convocatorias internacionales y la bibliografía esencial sobre los temas tratados. Hemos de tener en cuenta que el internet doméstico era, entonces, una entelequia y su uso no se popularizó hasta entrado el nuevo siglo.

Para conocer cuál es su postura actual sobre el mail art casi dos décadas después de que “P.O. BOX” dejara de existir, me puse en contacto con él y conversamos casi toda una tarde. Quedamos delante de la biblioteca pública Arús, cerca del Arco de Triunfo. Por cierto, una biblioteca especializada en el saber Masón y con una de las pocas réplicas de la Estatua de la libertad que se conservan. Desafortunadamente estaba cerrada con lo que tuvimos que desplazarnos a una cafetería cercana.

Después de unas palabras para romper el hielo y de intercambiar algún material artístico entramos en materia. Le pregunté primero sobre el arte correo, sobre cómo ve él la situación actual, a lo que me respondió con determinación “… está en declive desde el momento que nació, como un humano que empieza a morir desde su nacimiento. Tuvo una época muy importante en los 70 y, a pesar de la gran participación en sus convocatorias, siempre fue un movimiento minoritario. Los 80 fueron la explosión final con una participación muy grande en muchos rincones del mundo. Y, a principio de los noventa, siguió esa racha pero con el cambio de milenio, que coincidió con la madurez de buena parte de la vieja guardia y el paso imparable de las nuevas tecnologías que lo invaden todo, empezó el declive”.

También le pregunté por la convocatoria de dos grandes mail artistas españoles, César Reglero e Ibírico, que se han propuesto enterrar el arte correo y hacerlo renacer de sus cenizas en el Mausoleo Museo de la población de Morille. Sobre este tema me comentó que “… un Mausoleo, un cementerio es un lugar en el que no hay vida, ni se la espera. No es el mejor sitio para revivir el Arte Postal, es solo un simulacro, una convocatoria más. Lo de la muerte del arte, del arte postal o de Dadá, es un recurso para desterrar lo que se considera viejo, que antes fue nuevo”.

Aquella tarde charlamos de muchas cosas. Pere, es un hombre incansable y entusiasta que no se deja amilanar por los inconvenientes que siempre acaban apareciendo cuando se intenta organizar eventos culturales. Siempre ha sido dinámico y optimista, por eso me sorprendió tanto esa actitud, un tanto escéptica, sobre la posible evolución del arte correo. Según el poeta “… en el Arte Postal, está todo o casi todo inventado, cada uno de los participantes tenía y tiene su propia teoría y sobre todo práctica, es un prisma de muchos lados. Siempre se ha dicho que en el Arte Postal la obra es un elemento secundario, el medio es el mensaje, el medio es la “cosa”. Las relaciones entre personas de diversos ámbitos es “el moll de l’os” del Arte Postal, los intercambios se establecen por afinidades. Quizá sea un paso hacia adelante contrapuesto a la uniformidad que supone las convocatorias masivas. Creo que la parte más espectacular del Arte Postal, las muestras multitudinarias, aunque se siguen desarrollando actualmente, tenderán a desaparecer o a diluirse en el futuro. Si siguen funcionando es por las nuevas incorporaciones de entusiastas que cuentan con un apoyo institucional del que se carecía hace unos años.”

La conversación retoma el tema de los fanzines, de cómo aquella primera publicación se convirtió también en un programa semanal de radio especializado en poesía fonética y sonora en la independiente y pirata “Radio PICA”.

Antes de abordar el segundo período de publicaciones que abarcaría desde el año 2002 hasta la actualidad, he de explicar lo que antes he denominado “falla o herida conceptual”. Entre el final de “P.O. BOX” y el nacimiento de “598”, su segunda publicación, transcurren tres años, en dos de los cuales Pere Sousa estuvo en huelga. Aclaremos este hecho: Desde finales de los años 90 y desde el “P.O.BOX” de la Factoría de Activismo Cultural Merz Mail, junto con “Industrias Mikuerpo” y su fanzine “Amano”, se impulsó la Huelga de Arte 2000-2001. El artista alemán Gustav Metzger fue el creador de esta idea, basada en su concepción del arte como actividad autodestructiva. Entre los años 1990 y 1993 se convocó la primera huelga de arte, impulsada por el grupo Praxis. Años más tarde Sousa retomó la misma idea proponiendo a todos los artistas que abandonaran sus actividades. No pude reprimirme y le pregunté cómo valora ahora lo que propuso dieciocho años antes. Sousa responde:

Gustav Metzger destruía sus propias obras de pintura, el pintor catalán Maties Palau Ferré quemaba sus cuadros, cabreado con un marchante. Fue la convocatoria de Stewart Home y los Festivales de Plagiarismo los inspiradores de la convocatoria de Huelga de Arte 2000-2001. Fue convocada en un principio el año 1995 desde el zine P.O.BOX. Enseguida se unió el zine de Madrid Amano … Quizá lo más interesante fue el proceso de agitación y propaganda de los cinco años que restaban para el inicio de la Huelga. Las muestras de apoyo, pero también las voces en desacuerdo, un debate que no se hacía en las ”redes sociales” que ahora conocemos, sino en la RED. Me llegaban cartas vía postal con artículos que publicaba en el P.O.BOX. Uno de los objetivos claros de la convocatoria era la agitación de las mentes, el diálogo y la reflexión, que en buena parte de nuestra modesta red de contactos se llevó a cabo. El paro fue real, no solamente en mi caso, creo que varios miles de personas en todo el mundo, ni hicieron arte, ni visitaron un museo o galería durante esos dos años.”

¿Crees que tendría sentido volverla a convocar?, le preguntó a vuela pluma.

Las condiciones no son las mismas que en 1990, cuando no existía Internet, ni Instagram, ni Facebook, ni Twitter. Ni tampoco las de 1999 cuando era incipiente la revolución tecnológica … En el mundo del arte apenas se hacen artefactos artísticos, las “piezas” son más metafísicas y conceptuales. Los nuevos artistas son filósofos, se puede dejar de producir, pero no de tener pensamientos abstractos. NO creo que fuese viable actualmente”.

También el programa de radio semanal que hacía en “Radio Pica” “P.O.BOX” sobre poesía fonética y sonora se vio afectado por la Huelga: el programa cambió su nombre por el de ARTSTRIKE y durante los dos años que duró la Huelga se repitió el mismo programa cada semana. Este programa despertó aún más su interés por este tipo de poesía e hizo que desarrollara su faceta escénica. Son innumerables las actuaciones que ha hecho desde entonces, recitando desde, a su admirado Kurtz Switters, pasando por el repertorio vanguardista, hasta elaborar sus propias composiciones.

Aunque, como siempre en él, priva la recreación por encima de la creación destacaría lo que ha denominado sus poemas trouvés o textos encontrados donde, con una actitud dadaísta, recoge apenas sin modificar anuncios encontrados, folletos publicitarios y los monta para realizar unos poemas basados en el azar y en el absurdo. Esta técnica hace que el yo lírico quede, en la práctica, sepultado por una actitud basada en el juego y la travesura y que el humor sea un elemento consustancial y básico.

Una vez finaliza la Huelga de arte en el año 2002, se decide a hacer un fanzine más íntimo y personal alejado un tanto de la marea colectiva. De esta forma nace “598”, una publicación con un formato más pequeño y con una factura artesanal donde se incluyen elementos originales, collages y manipulaciones diversas. El número de sus páginas ha variado desde las 16 hasta las 60, la grapa de su fanzine anterior ha sido sustituida por el cosido con hilo y el número de ejemplares ha descendido hasta unos 40. Cada número, y ya van 47, es monográfico.

Llegado a este punto me pregunto, y le pregunto a él también, dónde nació su interés por este tipo de publicaciones independientes. No sé si ello se debe a la influencia de los fanzines contraculturales de los años setenta o más bien a la proliferación de los punks de los ochenta. Sousa, rápidamente me contesta: “En la dictadura ya había reproducido octavillas junto a unos colegas con una vietnamita que construí yo mismo. Y a finales de los años setenta maquetaba y fotocopiaba el boletín de una asociación de vecinos. Por supuesto tenía presente todo el mundillo del fanzine, pero fueron los zines de Mail Art que llegaron a mis manos el detonante para publicar mi propio zine en castellano, ya que todo lo que conocía se hacía en Estados Unidos o en Italia en inglés.”

Me inquieta saber cómo llegó a apropiarse de un formato que era utilizado sobre todo por fans de grupos musicales y dibujantes de cómics. Me responde: “Aparte de los dibujantes de comics, los zines de poesía ya circulaban en la RED. Los poetas son quizá los más impacientes en ver sus poemas publicados y de las plaquetes al zine hay un paso. Pero, P.O.BOX no era un zine de poesía exactamente. Quería emular las publicaciones DADA y MERZ, con textos, referencias, bibliografía, reproducciones, artículos teóricos, etc.”

Y luego apostilla enérgico “ … el zine te da una libertad total, no dependes de nadie, ni de un equipo de redacción, ni de un editor. Si cubres gastos bien y si no también. Las publicaciones convencionales responden a otras necesidades y otros propósitos, no tienen nada que ver. Ya se parte de la base que haces un producto para las minorías escogidas, para afinidades selectivas … los circuitos alternativos, ya sean por suscripción, por correo, o en mano o en encuentros y festivales sigue siendo la forma habitual.”

Este texto fue publicado por primera vez en la revista digital «Bitácora de vuelos«

Francisco Escudero: de la posible construcción de una República del deseo.

Biografía, ensamblaje de textos y pensamientos mínimos escritos a cuatro manos por Francisco Escudero y Ferran Destemple.

Nací en Berja, pueblo de La Alpujarra almeriense, en el año 1973 en una pequeña casa- tienda, que luego sería “La Casilla”, así llamada por los amigos y vecinos de la calle. Fue lugar de encuentros, teatrillos, disfraces, exposiciones y también mi taller de pintura. Me escapé de un colegio de monjas porque una profesora me golpeaba sistemáticamente contra la pizarra, cogiéndome de las orejas. Ese era el castigo por no hacer los deberes. Recuerdo el polvo de la tiza entrar en mis ojos y el borrador caer al suelo. Quizás por eso tengo la cabeza tocada. Sufro de jaquecas hasta el día de hoy. Estuve en un especialista y me rodearon la cabeza de cables. Aún era un niño y algo no iba bien. Me gustaba correr, nada más, solo correr. Otro golpe de pelota, malditas porterías. No sé jugar a nada, solo a la oca.

Al colegio público llegué tocado, de la cabeza quizás. Decían los profesores que escribía al revés y con faltas, eso siempre. Para las faltas de ortografía solo había que leer mucho, me diría luego el profesor de literatura en el Instituto. Nunca tuve interés por nada, en leer menos, hasta que apareció el dibujo. Aún no me creo que fuera seleccionado Finalista Nacional en los Premios de Dibujo de Nocilla. Tiene gracia la merienda. Así empieza mi falsa historia: hice trampa, calqué una lámina de esas para dibujar, creo que era un atleta lancero. Luego vinieron los premios de la ONCE y allí estaba yo buscado por la profesora, animado a participar. Entonces la pizarra deja de ser una pesadilla y se convierte en un espacio donde dibujar con la tiza. Para empezar Picasso, que era lo más fácil y conocido. Gesto y gracia. En el Instituto las ciencias y mirar por la ventana fueron incompatibles. Deseando siempre que llegaran las noches de verano. Repetir y repetir, hasta que un psicólogo me desbloqueó la cabeza con cálculos matemáticos, el recurso a las reglas mnemotécnicas, dirimir las diferencias conceptuales de un texto y por fin Las Letras. Empiezo a tener interés por la Poesía, la Filosofía y el Arte. Me apadrinan esos profesores y paso a ser conocido como Paco el pintor. No me gusta que me llamen Paco, pero ya por lo menos era alguien.

No me dieron una pizarra, sino un mural y era solicitado para el diseño de carteles. Celebro mis primeras exposiciones. Me compran cuadros. Con ese dinero me emborrachaba en la Feria. Fue una época de pintar compulsivamente en mi casa, tirado en el suelo. Mis padres cerraron la tienda y yo me quedé con todas los botes de pintura sin vender y el papel de liar el pescado y la carne. Trabajaba sobre papel siempre. Pintura de lata y disolvente. Mi cabeza otra vez. No sé cómo sigo vivo. Aquello era tóxico total y las agujetas dolían. Acababa muy cansado, pero tenía pesadillas divinas. Estampaba y repintaba, una y otra vez. Ahora puedo entender más este proceso, hacia la no pintura. Es decir, yo solo ponía los ingredientes. Cansado, me gustaba ver todo el trabajo sobre el suelo y regalar los papeles pintados, saber que estarían en otro sitio, en un lugar. Por ejemplo, iba a una fiesta de estudiantes en Granada y allí había caras enormes, murales, que solía pintar por aquella época. Caras, sí, pintaba caras de nadie. Era como abrir otra dimensión. Me desespera el realismo: ¿demostrar, qué? Luego será una obsesión, pero abandono pronto. Los bodegones eran tan blancos, tan velados, que el profesor de pintura me decía: parecen pinturas de primera comunión. Mucho antes, suspendo las pruebas de Bellas Artes. En mi familia veían bien lo de las Bellas Artes, porque una de las salidas era la enseñanza. No podía seguir reforzando el dibujo, que -como dije, no era lo mío y me matriculo en Historia del arte, en la Universidad de Granada, hasta licenciarme. Lo mío es gastar pintura y manchar, eso decía mi madre. Tampoco sabía bailar y me dieron medalla de plata en Break Dance, en la Discoteca de mi pueblo, Teddy Boys. Baile roto parece es la traducción. ¡Qué curioso! ¡Yo bailando! El mismo que se escondía para no hacer deporte en el Instituto. Francisco de Goya también suspendió varias veces. ¿Quién coño me dijo eso? Por supuesto, no sé bailar.

Recuerdo las luces de colores sobre mi cuerpo y la bicicleta Orbea, “la que siempre se estropea”. En Granada, aparte de estudiar, me dedico a pasear, ver cosas: de Pedro Antonio a Ganivet: La Bella Granada, Lorca y el amor brujo… Andaba yo poético, idealista y desesperado, porque estaba de paso y la situación no iba a durar toda la vida. La asignatura de Historia del Arte Contemporáneo, Historia y seminarios de Cine, Fotografía, Ideas estéticas que suponen para mí una visión más amplia de la idea del arte, más allá de la Gioconda: con el expresionismo abstracto, el arte conceptual, los ready-mades. Asistir a un Seminario de arte de acción con Juan Hidalgo supone un giro radical.

Mucho antes de la Universidad, una retrospectiva de Bruce Nauman, en Madrid, cambió mis sentidos. Creo que fue en un viaje de COU. Leí un artículo sobre el artista estadounidense donde decía algo sobre la “exposición del YO” en el arte. Me pregunto, después de saber más sobre las artes de acción, ¿cómo algo tan sencillo puede ser Arte? No fue fácil regresar al pueblo, dejando atrás la experiencia moderna. La realidad social y rural mata al flâneur urbano. Algunas vecinas decían que había estudiado para pintar cuadros y que debía pintar muy bien, pero en mi casa no veían cuadros y eso era algo raro. Campo y plástico se unen. La pintura deja de ser la cosa icónica que se le suponía y aparece la fotografía. No sobre la idea “estética de la nostalgia” sino del miedo y el disparo.

Yo llamé “bodegones” a la unión de objetos dispares. Es decir, apareaba objetos como un casco de moto con un libro o un martillo y lo registraba en fotografía o en video. Pero aún no aparecía mi cuerpo entero en la escena. Un tiempo para el salto. Una vez dije que el lienzo, el cuadro se había quedado pequeño para todo lo que yo quería decir y por eso pasé a las acciones de campo, donde empecé arrastrando objetos. Hay un Divorcio, diría Camus: la acción quiere superar al mundo. Situaciones absurdas que reclaman un lugar privilegiado, en el desierto, en cada imagen o vídeo, a la manera de Proust o las vacuolas de soledad delleuzianas. Espacios necesarios de soledad para decir otras cosas que no se hayan dicho o buscar Desvíos (détournement) contra el nomadismo social, desde el juego, fusionando Arte y Vida.

Me comenta mi amigo y psicoanalista Jorge Cordi Brons que en este proceso (porque he de decir, que estoy hablando de más gracias a él) no intente buscar metáforas para hacer de este texto literatura. Es decir, “matar al pájaro y quedarme con las plumas” o analizar ¿por qué estoy aquí haciendo todo esto? Quisieron borrarme, dice el amigo Psicoanalista, “a golpe de pizarra” y esa pizarra es el espacio que yo preciso. Sin entender nada, he pasado por la pizarra, el dibujo, el papel, la tela, el mural, el campo. Diría Asger Jorn: “La Vanguardia no se rinde”. Digo sí, a hacer de la vida cotidiana un arte trasparente. Digo sí, a Dadá, al Ready-made, a la Antipoesía. Digo sí, a la Resistencia. Acción y Actitud, ese es el compromiso.

De cómo nace el Taller de Poesía Experimental y mi relación con la Biblioteca Municipal de Berja. También enumero las actividades que realizamos y cómo nos las apañamos para hacerlas.

Vago por talleres de escritura creativa, presentación de libros, etc… hasta que decido presentar un proyecto de Taller abierto a la participación de otros artistas plásticos, visuales, músicos o interesados en saber más sobre los procesos artísticos. El Taller de Poesía Experimental y Acciones Poéticas, que actualmente se llama El Taller de POEX, incorpora las artes de acción y el concepto de “Campo Expandido”. La página en blanco o la experiencia de la escritura. El Taller desplazado al campo, a la rambla, hacia el detrito. La escritura desplazada de lo literario a lo artístico. Marcel Broodthaers y Vito Acconci, son ejemplos de esta experimentación. El campo, lo rural es la página en blanco, el soporte para otro tipo de escritura.

La poesía experimental tiene la grandeza de acoger a todas las artes y artistas. Todos son bienvenidos al juego de alterar imágenes, textos, sonidos… hacia un uso subversivo, político y crítico del arte. Reinventemos el lenguaje, exaltando al hombre poroso y receptivo. No importa el resultado, sea texto, imagen o huella, sino el viaje.

El Taller se basa en la idea de laboratorio permanente y en la expansión de la pintura y del texto como acción física. Me gusta la idea de “La República genial” de Robert Filliou, que buscaba ese punto medio entre arte y vida mediante esa “creación permanente”. Me gusta el arte pobre. En el taller contamos con pocos recursos, pero eso no nos frena.

El Taller de POEX es un proyecto artístico-cultural que presento anualmente a la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Berja y que se lleva a cabo en la Biblioteca Municipal Miguel de Cervantes, siendo Rocío Domínguez (responsable del centro) la coordinadora de todas las actividades. Este taller involucra a artistas tanto nacionales como internacionales y, fruto de esta actividad, se ha realizado primero, un Festival de Poesía Visual (que va por su 4ª edición) y más tarde, un Archivo que recoge todas estas actividades y que reúne también las donaciones de algunos artistas. La Biblioteca se convierte así, en un Centro de Poesía Visual que expone piezas de la Colección y que realiza exposiciones temporales. El Archivo nació a partir de la donación del poeta experimental granadino, Pepe Criado. En su colección personal hallamos libros especializados, catálogos, poemas visuales, revistas ensambladas, fanzines, arte postal, etc.

Del Taller, como laboratorio y base de operaciones, surgió en el año 2017 el Festival de Poesía Visual. La dirección artística del Festival corre a mi cargo y está coordinada por Rocío Domínguez y su objetivo primordial es sacar la poesía a la calle, involucrar a los Centros Educativos y a las asociaciones culturales del municipio y mostrar otro tipo de escrituras. El II Festival de Poesía Visual de Berja, fue premiado por la Delegación Territorial de Cultura de la Junta de Andalucía, como el mejor proyecto bibliotecario provincial de fomento a la lectura.

Del Taller de POEX nacen también tres publicaciones relacionadas estrechamente con sus actividades:

  • A-4 Hoja Poética. Una edición gratuita y limitada a 40 ejemplares. Se han publicado ya 52 números. Cada Hoja está dedicada a un creador y contiene cuatro trabajos.
  • El Remiten-T. Revista de Arte Postal que intercambia obras originales entre los participantes. En cada número participan 10 artistas y salen 12 revistas. También gratuita. Se han publicado ya 14 números.
  • Cartón: Plástica Poética. Cuaderno gigante y efímero que se presenta en el Festival de Poesía Visual y se quema en los humarrachos de San Tesifón. Participan varios artistas y el tercero fue el último número.

Aquí hablo del juego y de la vida, y también de los zapatos.

Todo surge del juego, del entorno cotidiano, de la vida que se mueve incesante al lado de uno. Todo surge de parar un momento y observar como se desarrollan los acontecimientos, de darle la vuelta a las cosas, de girar todos los calcetines y ver qué se oculta en su interior. En el interior de los calcetines se ocultan sombras, giros, alguna suciedad, metáforas, sentido del humor y ganas de desmitificar todo aquello que está en un pedestal. El pedestal, como dice el poeta, son los zapatos.

En este fragmento trato de mi método de trabajo, del entorno, de las personas, de mis intuiciones y del azar; de cómo, con todo ello, pretendo realizar una escultura social.

Mi método de trabajo es no tener método de trabajo. Sin embargo, trabajo siempre sobre el terreno, en bruto, me tiro de cabeza, no hay a priori, ni teoría… hay zambullidas. El entorno me dicta lo que debo hacer y yo me dejo llevar. El entorno no es solo lo que me rodea materialmente, sino que también contiene la realidad social que me circunda. Poco a poco el entorno rural, el entorno donde vivo, toma protagonismo y se convierte en parte necesaria e imprescindible de mis acciones. En ese entorno, en ese ámbito despliego mis ideas, mis intuiciones, mis estados de ánimo, participando el azar (el objetivo y el no objetivo) cuando se le antoja.

Poco a poco el arte y el entorno circundante se van fusionando: el entorno rural, las lecturas y las personas, junto con los materiales y el azar. A la manera de Beuys, intento construir una escultura social. El arte, para mí, es parte del proceso de ser artista. Me explico: para descubrirme, realizo experiencias artísticas, que quizá no son obras definitivas sino parte de un proceso en continua mutación, en perpetua transformación. No me importan tanto los resultados como ir creciendo, como ir añadiendo partes a esa escultura social. Este proceso permanente avanza gracias a las intuiciones, a ideas que son emociones, a estados de ánimo, a ayudas, a derivas, a errores…

De mis dudas sobre si fue primero la gallina o el huevo: piensa después, piensa mejor.

Se trata de buscar situaciones, de que las intuiciones intelectuales provoquen una situación, que inciten a una acción, a una reacción… si hay algo que pensar, lo pensaremos pero después. En mis acciones no hay nada que explicar, no explico nada, no quiero decir nada en concreto, estoy ajeno a lo narrativo, no representan nada, simplemente son. Simplemente articulo pequeños flashes a modo de notas, de apuntes que parecen absurdos, pero que, como diría Josette Féral “generan sentido”.

Aquí trato de cómo o por qué arrastro algunas cosas.

Arrastro los objetos a través del recorrido. Improviso un recorrido para objetos inmóviles, sedentarios. Arrastro sillas o jamones. Arrastro las piedras (que ya no lo son) de Sísifo. Arrastro las culpas, las propias y las ajenas, incluso las ignoradas. Arrastro la propia biografía simbolizada por objetos cotidianos, hogareños. Arrastro mi propio ego. Arrastro la memoria y el pesado pasado.

El trayecto, el camino o la huella de mi paso me transforma en nómada, en un nómada provisional. Este movimiento es una alegoría, una imagen para aquello que todavía no tiene imagen, una idea para aquello que todavía no la tiene. Muta el movimiento en tiempo, en transcurrir, en transformación…

Más cosas sobre el objeto.

Los objetos que utilizo son objetos cotidianos, banales, algunas veces son objetos encontrados, otras industriales. Tienen el poder de establecer conexiones con historias personales, con creencias o tradiciones, con algún aspecto social que me interesa. El objeto no es solo un punto de partida, se convierte también en una prótesis de mi propio cuerpo. Los objetos son detonantes, son un principio motor de la acción poética. Como decía Robert Filliou en sus escritos sobre arte: “es el material el que me da la idea… un material simple, común, cualquiera”.

Me intereso por el objeto, por su tridimensionalidad, por su aspecto simbólico. El objeto descontextualizado se resignifica a través de mi subjetividad. En la acción adquiere otro sentido, otro lugar, otra utilidad, resulta nuevo, sorprendente.

Del cuerpo del artista.

El cuerpo del artista, en mi caso, es como un proyecto incipiente, una pieza incompleta que necesita del objeto y del entorno para completarse. Es una máquina deseante que necesita la interrupción de algunas posibilidades para adquirir sentido.

Mi cuerpo busca incesantemente conexiones, y se conecta a todo buscando la pieza complementaria. No existe un esquema detallado a priori. En el hacer encuentra sus prótesis y con ellas su entidad. Se establece entonces, necesariamente, una estrecha e íntima relación entre sujeto, objeto y espacio, entre las conexiones que han sobrevivido a las posibilidades. El espacio se convierte, inevitablemente, en un material a explorar a utilizar. En ningún caso es un vacío.

De la escritura como impulso vital, como dibujo abstracto, sin contenido semántico. Escribo como si de una acción se tratara.

Si lo pienso bien, mis acciones no son sino escritura no lingüística, no dejan de ser gestos arrebatados, una danza quizá. Mis acciones no aspiran a ser un reflejo de la realidad, una mímesis (ni siquiera inconsciente) de la realidad. Mis acciones desean y necesitan afirmarse por sí mismas, materializarse y objetivarse. Tiene volumen y peso, color y tono, espacio y tiempo, gesto y silencios.

Estas propiedades también las observo en mis dibujos y en mi escritura. Creo que actualmente se han fundido y se han convertido en objetos concretos, con peso y volumen, color y tono, gesto y silencios, espacio y tiempo. Tanto los unos como la otra son una búsqueda de dislocación de sus lenguajes, un rechazo al verbo fosilizado, una materialización del presente de indicativo, un puro decir sin significar. Para eliminar el significado no he encontrado, de momento, otro sistema que el de emplear significantes descompuestos, fragmentados, apenas reconocibles, utilizando métodos, no de reproducción, sino de producción.

Algunas de mis obras perduran, otras desaparecen rápidamente. El testimonio de su efímera existencia suele ser una manifestación fotográfica.

Este texto ha sido publicado en la revista «La alcaparra«

Una cruz en Júpiter.

Entre la espada y la pared; entre el escrito y la traducción; entre el original y la copia un signo elemental, una conjunción de contrarios: una cruz. Una cruz es una figura geométrica que consiste en dos líneas o barras que se entrecruzan en ángulo recto, de tal forma que quedan divididas por la mitad. La cruz es la antítesis de la serpiente Ouroboros, que se devora a sí misma y que simboliza el esfuerzo inútil, el eterno retorno y en un sentido más general, el tiempo y la continuidad de la vida.

Hay una relación estrecha entre la cruz y la espada, puesto que ambas se esgrimen contra el monstruo primordial representado por el círculo. La espada impacta en el escudo. “Igual prefieres poner orden y reestablecer el norte, el sur, el este y el oeste”. Desde su aparición habitualmente ha representado los cuatro elementos, aire, tierra, fuego y agua. La cruz se interpreta como una inversión del árbol paradisíaco, como un eje del mundo situado en el centro místico del cosmos. Una cruz entre la espada y el círculo, una encrucijada que une el anverso y el reverso. “Hasta sus más feroces enemigos reconocen que no posee un estado definido, sino muchos y simultáneamente. Hasta sus más feroces enemigos están de acuerdo en combatir en una zona de inversión simbólica”.

Te encuentras rodeado de incertidumbres, esperando que se produzca un cambio trascendental de dirección, una modificación del escenario: “Vamos a morir todos, pero vamos a resucitar en Júpiter”. Desplazas determinadas dinámicas a otros espacios, pero como algo ajeno y extraño, una alucinación que intenta con todas sus fuerzas capturarte. “Ayer encontré otra de esas placas. La inscripción decía prácticamente lo mismo, que una vez muertos resucitaremos en Júpiter. La placa estaba enganchada con alquitrán sobre el asfalto de la carretera comarcal C-53”. Un ser humano dividido en alma y cuerpo no es un hecho probado, ni tan solo una experiencia. Nadie ha conocido, que yo sepa, un alma humana sin cuerpo.

Sin duda, ahora la cruz y la espada son activos plenamente corporativos. Solo se constituyen completamente en el sistema neoliberal del libremercado. Son símbolos transmutables, alquímicos que confirman nuestra reciente creencia en que ningún mapa es totalmente seguro, en que el alma y el cuerpo ya no nos pertenecen. El escudo protege nuestra débil naturaleza de los artificios y las dudas provocadas por el lenguaje y está siempre atento a recibir las vagas instrucciones escritas en las perdidas placas Toynbee que todos nosotros podemos observar en las olvidadas carreteras secundarias que nos circundan y que nos advierten de nuestra próxima resurrección.

Este texto se publicó en el Fanzine Sinnombre #1 que editó Proyecto Genoma Poético.

a-z.

Poema/gif realizado en colaboración con el artista Jürgen O. Olbrich, a partir de otro de sus «WordWorks».

Antonio Orihuela

Intraducir o así

Intraducciones #1

Ni escribir, ni dejar de hacerlo. Leer y no entender del todo lo que se está leyendo. Entender que lo que se escribe ha estado escrito ya antes. Escribir solo como resultado de una detonación, como acto reflejo, como si se tratara de un resorte. Detonar entre las palabras de otros, entre sus pensamientos, entre su escritura. Pensar que nunca comprendemos bien al otro y que uno no es nunca bien comprendido. Comprender que solo de esta forma uno se puede expresar. Expresar lo que no se acaba de entender, lo que no se ha leído correctamente, lo que se ha pensado erróneamente, lo que no se puede escribir objetivamente. Leer y escribir son parte de una misma cosa. Intraducir es el resultada de la imposibilidad de leer y de escribir como si de un hecho científico se tratara. Intraducir es el resultado del malentendido, del plagio y también de la deriva del pensamiento, de esa subjetividad que nunca nos abandona. Intraducir no es ni leer, ni escribir, es hacerlo a la vez, simultáneamente.

Justificación del tiraje: Esta edición de intraducciones consta de, únicamente, 4 ejemplates. Dos de elllos son para el detonante de estos versos, Antonio Orihuela, y los otros dos son para el plagiador y receptor de las explosiones. Todas las imágenes y textos nacen del intercambio de material entre Antonio y Ferran y están basados en la apropiación, el cortra y pega y los cut-up y las superposiciones. Los azares objetivos, como no, juegan también su propio papel en esta historia.

Intraducciones #2

Estas nuevas intraducciones continúan con el ir y venir de las palabras, de las frases, de las intrepretaciones y de los malentendidos.

Intraducir se aleja de la traducción y se acerca a la esfera de la imposibilidad, de la incomprensión, del deseo y de la voluntad de creación. Intraducir necesita de un estímulo, de un detonante, de un percutor. Intraducir precisa, como mínimo, de dos generadores de lenguaje. El segundo depende del primero, Ferran depende de los textos de Antonio, pero no puede de ninguna manera entenderlos completamente, no puede meterse en la piel del otro para comprender en toda su dimensión el texto ajeno. Por todo ello, intraduce. Paradójicamente, la imposibilidad de comprensión hacia el otro resulta estimulante, generadores también de lenguaje.

Estos nuevos textos, escritos en dos idiomas distintos, solo existen en su complementariedad y, aunque pueden ser autónomos, juntos son mas que la suma de sus partes.

Justificación del tiraje:

Este trabajo se ha desarrollado en el otoño-invierno del año 2019 y consta de 22 intraducciones. Los textos y dibujos se han impreso digitalmente. La estampación de las franjas de color se ha realizado con bloques de maderas entintados y estampados en un tórculo y la portada con serigrafía. Todas estas intraducciones se han recopilado en un pequeño estuche de papel de 300 gr. hecho a mano.

Esta es una edición no venal, realizado por y para los autores y consta únicamente de dos ejemplares, uno para cada uno de sus creadores.

Proyecto «NO»

NO es, en un primer momento, una novela escrita por Juan Patiño Torres que fue publicada en 1968. NO es, en un segundo momento, una novela escrita por Antonio Orihuela que fue publicada en 2019. NO es, en un tercer estado, una destilación de las dos anteriores.

Juan Patiño Torres fue un maestro de escuela que nació a principios del siglo XX en el Municipio de Miguel Estaban (Toledo) y que falleció en 1984. Patiño Torres escribió algunos libros de entre los que destaca NO. Este libro es una novela moralizante que pretende reafirmar a la juventud española en sus convicciones católicas y cristianas para alejarlas del consumismo moderno que se desarrolla en los años 60. Evidentemente, la novela fue un fracaso y cayó en el olvido.

Antonio Orihuela recupera esa novela de título expresivo y la borra, la ignora, la invisibiliza, dejando en su sitio todos los NOES escritos. En su novela, Orihuela, únicamente conserva ese adverbio de negación en el lugar y la página que corresponde. Elimina todo rastro moralizante, toda historia, toda narración, para centrarse en el hecho, en la acción de negarse. El autor nos dice: “ y acaso sea ese NO lo único perdurable hoy de toda su novela, porque decir NO sigue siendo no solo lo más difícil, el gesto revolucionario por excelencia, sino porque, a estas alturas, decir NO empieza a ser una cuestión de vida o muerta pra los que habitamos este planeta” …

Poema de Antonio Orihuela y Ferran Destemple sobre la metanovela del primero, que está basada en la de Juan Patiño Torres .

Un día recibo un paquete en mi buzón con el remite de Antonio. Además de una carta, el paquete contenía su novela. Intenté en un primer momento (este juego que nos traemos de Intraducir de aquí para allá y de allá para aquí) reescribir la novela, jugar con su contenido, pero este es tan lacónico, sintético y concreto que pronto desistí de hacerlo. En las Intraducciones, el elemento fundamental es el semántico. En este caso esa opoción estaba descartada, no había contenido en el que derivar. Me centré, entonces, en la forma. Quizá comprimiendo toda la novela en una sola página pudiera sacar todo el jugo a su obra. Y dicho y hecho. Aquí está el resultado: una tarjeta postal con el mismo tamaño en alto y ancho que la novela, en la que en el anverso se puede ver esa compresión; y en el reverso una pequeña explicación y un espacio para enviarla por correo postal. También hemos realizado un poster con la misma imagen.

Acabaremos este texto con unas palabras del poeta de Moguer que encontramos en la introducción de su novela: “Cada vez que decimos NO frente a todo lo que nos divide y nos ciega, avanzamos hacia un humanismo liberado de la locura de la razón insturmental”.

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