Sobre las escrituras asémicas como sistema inmunitario contra los microorganismos lingüísticos alienígenas.

Como ya bien nos informó el doctor Kurt Unruh Von Steinplatz, el lenguaje es un virus alienígena, un virus que vino del espacio exterior. También sabemos por sus informes que esa infección ha sido todo un éxito, que ahora puede replicarse sin pertubar el metabolismo humano y sin ser reconocido como un elemento externo. La población lo ha asimilado de tal manera que ya forma parte intrínseca de lo que comunmente denominamos civilización.

Retrato robot del doctor Benway realizado en 2014.

El tío Bill, junto con la inestimable ayuda del doctor Benway (experto manipulador de sistemas simbólicos y del control mental) han creado unos signos asémicos, fruto de la mezcla química de la morfina con el ácido hidroclórico. Estos signos actúan sobre el hipotálamo normalizando el metabolismo y regulando la acción del virus del lenguaje sobre nuestro organismo. La práctica simbólica de estos signos pretende destruir todos los sistemas verbales para implantar el silencio. El silencio es el estado en el que debemos sumirsos para poder descansar de nuestro perturbador monólogo interior continuo e incesante. El doctor Benway ha sido muy claro al respecto: “Dudo de que las problemáticas que nacen del conjunto de las palabras y de sus relaciones gramaticales pueda resolverse nunca partiendo de sus propios presupuestos”.